El escolta santafesino Carlos Delfino está convencido de que lo que necesita corregir el seleccionado argentino es la puntería. "Si logramos eso, además de mayor constancia para mantener la regularidad del juego, creo que alcanzaremos un nivel más alto. Por eso la gente puede opinar que el equipo no aparece por completo. Lo importante es que hemos logrado victorias que nos han dado la posibilidad de ir con confianza a la segunda fase de este Campeonato Mundial", le dijo a LA GACETA en un mano a mano.

Delfino se convirtió, junto con el porteño Luis Scola, en una de las principales figuras del conjunto nacional, que hoy viajará a Estambul para iniciar la fase decisiva del Mundial. Su madurez, como jugador y como persona, se nota dentro y fuera de la cancha. Con 28 años recién cumplidos mantiene el optimismo, pero a la hora de opinar es mesurado.

"Empezamos jugando muy bien y cuando atacamos en la zona no metemos tiros fáciles. Soy el primero que debe convertir esos lanzamientos, pero todos los tiradores externos estamos fallando en los momentos calientes del juego", se sinceró.

Delfino cree muy necesaria la presencia del cordobés Fabricio Oberto porque es un jugador importante para el equipo. "Espero que en Estambul podamos contar con él. Si es así, creo que terminaremos de mostrar lo que nos está faltando; una imagen que deje conformes a la gente y a nuestro cuerpo técnico", sostuvo.

Otro de los puntos para mejorar es la concentracion y el nivel de juego. "Llegamos a alcanzar picos muy buenos y otros que no condicen con los jugadores que tiene este plantel, que son hombres valiosos e inteligentes", opinó Delfino.

También recalcó que el equipo no especuló con los rivales con miras a los cruces. "Cada vez que salgo a la cancha quiero ganar; nunca estoy pensando qué será mejor o peor en la fase siguiente -indicó-. Especulando no vamos a salir campeones, así que nos preocupamos por mejorar el nivel de rendimiento colectivo. No estamos para pensar en esquivar a alguien o en que nos conviene". Delfino ya piensa en los duelos que se vienen, que serán a suerte o verdad.